HUARMIPUQUIO
En los albores del Imperio Incaico, por los confines de la inmensa meseta del Bombón, centenares de cabezas de ganado vagaban por sus pastizales guiadas por las mujeres y los niños Yarovilcas; llamas, alpacas, huanacos, vicuñas… Entretanto, los hombres mayores, trashumantes por Jalcas, desfiladeros, valles, quebradas , abismos e inhóspitas cumbres, con flechas, lanzas y macanas en ristre, iban tras la huella de la caza nutricia y prodiga. Solamente algunos grupos, muy contados, conocían el beneficio del oro y la plata que trabajan a cielo abierto.Y mucho menos numerosos eran los artífices que trabajaban la orfebrería de estos metales.Estos confeccionaban joyas y adrnos incrustados de piedras preciosas como las sihuar (turquesas) umiñas (esmeraldas) y traídas de lejanas comarcas, las churumamas (perlas), para el aderezo de los vestidos del inca y la nobleza; vasos ceremoniales,mascaras, dijes, aretes y collares para el culto al Inti y otras divinidades.Todo esto eran enviados al Cusco d...